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Asics

Asics no nace como marca de boxeo, y aun así encontró su lugar en esta esquina de la tienda. Adentro de equipo de boxeo vas a encontrar sus botas y zapatos de boxeo Asics, pensadas primero para la lucha olímpica y no para el ring, con el agarre y el ajuste de tobillo que ya conocen varios gimnasios. Súmales unas vendas de boxeo antes de tu próxima sesión de sparring, y decide con calma si te conviene entrar por este lado de la marca o buscar algo hecho desde cero para el boxeo.

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Asics apareció en 1949 en Kobe, Japón, mucho antes de que nadie la relacionara con el boxeo. La empresa que definiría después ese nombre todavía no existía bajo esa razón social en ese momento: nació como fabricante de zapatillas de básquetbol, un deporte donde los frenados secos y los cambios bruscos de dirección importan tanto como en cualquier ring, aunque en ese entonces nadie en la compañía pensaba en boxeo.

Detrás de esa primera fábrica estaba Kihachiro Onitsuka, quien buscaba un calzado capaz de aguantar ese tipo de movimiento brusco sobre madera sin ceder en el tobillo. La marca como la conocemos hoy sólo llegó hasta 1977, cuando Onitsuka Co. se fusionó con otras dos empresas japonesas, GTO y Jelenk, y el catálogo se abrió de básquetbol hacia el atletismo, la lucha olímpica, el vóleibol y varios deportes más. El nombre completo, ASICS, viene del latín anima sana in corpore sano, mente sana en cuerpo sano, una frase que la marca repite más seguido en pistas de atletismo y tapetes de lucha que en un cuadrilátero de boxeo, porque el boxeo nunca fue el punto de partida de la empresa ni una prioridad declarada en ningún momento de su historia.

Para quien compra en Ring Kong, eso se traduce en un producto muy concreto: calzado pensado desde el molde de la lucha olímpica y no desde cero para boxeo, con agarre para pivotear y un ajuste de tobillo que varios entrenadores ya recomiendan para el trabajo de pies. Elige esta opción si entrenas footwork y sparring técnico con frecuencia, porque ese calce cerrado viene directo de un deporte de contacto donde perder el equilibrio cuesta el combate. Evítala si compites de forma seria y buscas un calzado pensado, diseñado y vendido específicamente para boxeo desde el primer día, porque en el fondo sigue siendo una zapatilla de lucha para boxeo con otra etiqueta encima. Compárala contra una marca especializada en boxeo si te importa la presentación arriba del ring o necesitas calzado homologado para competir, y dale prioridad a esta opción si el precio frente a la durabilidad es lo que decide tu compra, porque suele costar menos que las marcas construidas solo alrededor del boxeo, y la neta es que no la diseñaron pensando primero en el boxeo, sino en la lucha olímpica, adaptándola después, así que conviene verla como una opción cruzada y no como el producto insignia de nadie. El error más común al comprar esta marca es pedir tu talla habitual de calle. El calce angosto de esta línea suele quedar chico, y en el gym te van a decir que pidas media talla o una talla más para no arrepentirte apenas la estrenes. Tampoco esperes la misma variedad de alturas de caña o colores pensados específicamente para boxeo que ofrece una marca especializada: esa parte del catálogo la reserva para atletismo y básquetbol, no para el ring. No es la mejor opción si buscas mucha variedad de estilos o si vas a competir en un torneo que exige calzado homologado para boxeo, porque ahí la etiqueta de origen sí importa. Lo que sí entrega, de forma consistente, es una plataforma liviana y probada durante años en la lucha antes de llegar siquiera a un gimnasio de boxeo, con una relación precio-durabilidad que muchos gimnasios de barrio en México y Centroamérica ya aprovechan. Para quien entrena footwork por encima de la presentación de marca, esa historia pesa a favor y no en contra, y vale más que cualquier logo en la caña de la bota. Vale también aclarar algo que casi ninguna página de marca menciona: nadie ha confirmado públicamente que este calzado cuente con aprobación de alguna federación de boxeo, así que si vas a pelear en un torneo sancionado conviene revisar el reglamento antes de asumir que cualquier bota sirve. Eso no lo descalifica para el gimnasio de todos los días, sólo cambia la conversación cuando hay un cinturón o una copa de por medio, y en la práctica la mayoría de quienes compran esta línea en Ring Kong no están buscando eso: están buscando algo cómodo, resistente y con buen agarre para entrenar tres o cuatro veces por semana sin gastar en un calzado que se pensó primero para pelear.

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