Los gis de Jiu-Jitsu abarcan una amplia variedad de tejidos, ajustes y configuraciones, permitiendo que cada practicante encuentre un modelo acorde a su estilo de entrenamiento. Muchos atletas comparan BJJ gis según el tipo de tejido, donde el pearl weave destaca por equilibrar ligereza y durabilidad, mientras que el gold weave y tejidos híbridos ofrecen una sensación más resistente. Un jiu jitsu gi también puede diferir en grosor del cuello, refuerzos y densidad del tejido, factores que influyen en comodidad y vida útil durante el sparring intenso.
El ajuste es otro punto clave. Un BJJ gi de competencia suele tener un corte más ceñido, con menos tela libre, mientras que los modelos para entrenamiento privilegian movilidad y ventilación. El peso influye directamente en la experiencia: los jiu jitsu gis ultraligeros se prefieren en climas cálidos o sesiones prolongadas, mientras que los más pesados soportan mejor el agarre constante y el desgaste frecuente.
Los colores disponibles —desde blanco clásico hasta azul marino o verde militar— permiten expresar estilo personal y destacar costuras o parches. Las rodilleras reforzadas, las zonas de tensión con triple costura y los pantalones de ripstop mejoran la durabilidad para quienes entrenan varias veces por semana. Las mezclas de algodón y poliéster, junto con tratamientos pre-encogidos, ayudan a conservar un ajuste estable tras múltiples lavadas.
Muchos practicantes comprenden mejor estas diferencias cuando conocen el contexto de la disciplina, bien explicado en los fundamentos de Jiu-Jitsu.
Escoger entre un modelo ligero, un gi reforzado de competencia o una opción versátil para el día a día depende de la frecuencia de entrenamiento, el tipo de ajuste preferido y los elementos que brindan confianza y libertad en el tatami.