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Kimonos y gis de Jiu-Jitsu para niños

El error más común al elegir Kimonos y gis de Jiu-Jitsu para niños es fijarse en el estampado, no en si la tela aguanta un roll de verdad, porque muchas piezas de niño en tiendas generales son puro algodón sin refuerzo. Vale revisar kimonos y gis de Jiu-Jitsu para confirmar que el corte es de grappling, no un disfraz con cinturón cosido. Suma shorts y pantalones de grappling de Jiu-Jitsu para niños si el gym permite no-gi, revisa bolsas y mochilas de Jiu-Jitsu para el equipo, y hay kimonos y gis de Jiu-Jitsu baratos correctos.

Gi de Jiu-Jitsu Presión y Diamantes La Conquista

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Precio regular $ 3,989.00 MXN
Precio de venta $ 3,989.00 MXN Precio regular

Pagar de más por un gi infantil de grappling con peso de competencia no siempre se traduce en mejor valor cuando el niño lo va a usar dos veces por semana en clases normales. La tela más pesada cuesta más y pesa más, y ese peso extra rara vez ayuda a un niño de siete u ocho años que todavía está aprendiendo a moverse en el tatami. Para la mayoría de las familias, un gi de tela liviana con buen refuerzo en cuello y rodillas rinde más que uno de competencia guardado para torneos que tal vez ni lleguen a pisar este año. La diferencia de precio entre un gi básico bien hecho y uno de gama alta suele estar en detalles que un niño de esa edad ni siquiera nota todavía, como el tipo exacto de tejido en el forro interior.

La mayoría de los gimnasios prefiere la tela liviana para kimono infantil en vez de la tela pesada tipo pearl weave que se usa en adultos de competencia, y no es casualidad. Un gi liviano deja moverse mejor en un roll, no calienta tanto al niño en un salón lleno, y facilita hacer las transiciones que en jiu jitsu infantil dependen más de la técnica que de la fuerza. La contra es que esa misma tela liviana se desgasta más rápido bajo el jaloneo típico de un niño agarrando el cuello o la manga del compañero, así que dura menos temporadas que una tela más pesada. Elige la tela liviana si el niño entrena dos o tres veces por semana en un salón caluroso, porque ahí la comodidad pesa más que la resistencia extra de una tela gruesa.

El color y el estampado también importan más de lo que parece una vez que el niño empieza a competir. Muchos gimnasios y ligas infantiles piden gi blanco, azul o negro para torneo, aunque en la clase normal cualquier estampado sea bienvenido, así que un gi de camuflaje o de personajes puede quedar fuera de las reglas justo el fin de semana de la competencia. Preguntar en el gimnasio antes de comprar un gi llamativo evita esa sorpresa, sobre todo si el niño ya entrena con miras a subir a tatami en un torneo local. Un gi de color sólido en blanco o azul casi siempre sirve tanto para clase como para torneo, mientras que los estampados con licencias o personajes quedan mejor reservados para el entrenamiento del día a día.

Un error común es lavar el gi nuevo en agua caliente sin revisar la etiqueta, porque muchos gis encogen una talla completa después de dos o tres lavadas si no vienen pre-encogidos de fábrica. Este tipo de gi liviano no es la mejor opción para un niño competitivo que ya necesita cumplir con el peso de tela que piden las reglas de IBJJF para su categoría, así que vale la pena revisar esas reglas antes de invertir en varias piezas de la misma talla. El cierre del pantalón con jareta también se revisa antes de la primera clase, porque una jareta floja o una pierna demasiado larga hace que el niño se pise a sí mismo en medio de un cambio de posición, algo que pasa más seguido de lo que cualquier padre imaginaría la primera vez que lo ve en el tatami.

La talla de kimono para niños casi nunca coincide exacto con la edad, dos niños de la misma edad pueden necesitar dos tallas distintas según su estatura y complexión, y la etiqueta del fabricante rara vez ayuda mucho ahí. Mejor guiarse por estatura y dejar algo de holgura en manga y pierna que se pueda enrollar mientras crece, en vez de comprar exacto a la medida de hoy pensando que así se ve más ordenado en la foto de graduación. Para que el gi dure toda la temporada conviene lavarlo en agua fría y secarlo al aire la mayoría de las veces, guardando la secadora caliente solo para cuando de verdad haga falta, porque el calor constante de la secadora es lo que más encoge la tela con el tiempo.

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