Comprar una bolsa de Jiu-Jitsu solo por el material exterior es el error más común, porque una lona gruesa por fuera no sirve de nada si por dentro el forro no aguanta un gi mojado después de un roll largo. El nylon ripstop y el poliéster con recubrimiento aguantan mejor la fricción del tatami y la arena que se pega al gi, mientras que la lona clásica se ve resistente pero tarda más en secar si se moja por dentro. Conviene revisar el fondo de la bolsa, esa parte que se apoya en el piso del gym, en la banqueta y en la cajuela del carro más que cualquier otra: si el fondo no tiene refuerzo, ahí es donde se rompen las costuras primero, no en el cierre ni en la tela principal. Para un niño que apenas empieza, una bolsa de adulto casi siempre sobra: el gi infantil pesa una fracción de un gi A2 y una bolsa más chica evita que la correa se arrastre por el piso camino a la clase.
En capacidad, una bolsa de entre 30 y 45 litros cubre a la mayoría de los practicantes que llevan gi, rashguard, cinturón y tenis a cada clase, aunque alguien que solo entrena no-gi con shorts y rashguard puede quedarse con algo de 20 a 25 litros sin problema. Un gi para adulto en talla A2 pesa alrededor de 1.3 a 1.5 kilos seco, y ese peso casi se duplica mojado, así que calcular el tamaño solo por lo que cabe doblado en seco lleva a bolsas que terminan apretadas cada tarde de entrenamiento. Elige una bolsa más grande si entrenas gi y no-gi el mismo día o si viajas a seminarios con equipo extra, porque necesitas espacio para dos sets sin aplastar ninguno; elige algo más compacto si tu rutina es siempre la misma y nunca cargas de más.
Un gi mojado guardado sin compartimento separado empieza a oler, en la práctica, a los pocos días, y si la bolsa queda cerrada en el carro con el calor de la tarde, el moho puede aparecer en menos de 24 horas. Por eso el compartimento para ropa mojada importa tanto como el tamaño en litros: una malla ventilada deja que el gi respire de camino a casa, mientras que un divisor de cierre sencillo solo lo mantiene aislado sin dejarlo secar. Un gi enrollado suelto, en lugar de doblado plano, también seca más rápido dentro de la bolsa porque el aire circula mejor entre la tela, algo que pocos vendedores mencionan pero que cualquiera que entrene seguido termina notando.
Las correas reforzadas y las costuras remachadas en la base son la diferencia real entre una bolsa que dura dos años y una que se rompe en tres meses, sobre todo si cargas la bolsa en camión o en bici hasta el gym. Una mochila reparte el peso del gi mojado entre los dos hombros, lo cual es mejor si caminas varias cuadras o usas transporte público, mientras que una bolsa tipo duffle se carga en un solo brazo pero es más rápida de meter y sacar del carro. Ahí está la disyuntiva real: una bolsa más grande protege mejor el equipo cuando llevas gi y no-gi juntos, pero resulta más incómoda de cargar en el metro o en el camión si vas parado todo el trayecto.
Una bolsa para gi y accesorios con compartimento para tenis en la base evita que el calzado del gym, que junta bacteria fácilmente, toque el gi limpio o la ropa de calle. Si solo tienes un gi y entrenas dos veces por semana, una bolsa resistente al agua de 35 litros o más no es ideal, porque nunca la vas a llenar y las correas trabajan de más cargando una bolsa medio vacía. Elige una bolsa de Jiu-Jitsu con compartimento para tenis si entrenas seguido y cargas equipo completo, elige algo más simple si tu rutina es ligera, y en cualquier caso revisa las correas reforzadas antes del precio, porque ahí es donde casi todas las bolsas baratas fallan primero. Para mantenimiento, sacar el gi húmedo apenas llegas a casa y dejar la bolsa abierta un rato evita que el olor se quede pegado en el forro, algo tan simple que muchos practicantes ignoran hasta que la bolsa ya huele mal sin remedio.